En el sector de transformación de oleaginosas, especialmente en países como México, Colombia o Perú, las empresas que procesan maní enfrentan un desafío común: cómo equilibrar eficiencia energética, calidad del producto final y retorno sobre inversión (ROI) al seleccionar equipos de prensado.
Según datos del Instituto Nacional de Tecnología Agroindustrial (INTA), una prensa bien diseñada puede aumentar el rendimiento de extracción hasta un 12% frente a modelos obsoletos. Factores clave incluyen:
La diferencia entre una buena inversión y una mala no está solo en el precio inicial, sino en cómo se integra en tu proceso diario.
El método de prensado térmico (calor) ofrece mayor rendimiento (hasta 52%) pero puede afectar la calidad sensorial del aceite. En cambio, el prensado en frío conserva más nutrientes y aromas, ideal para mercados premium como Europa o Japón. Según la norma GB/T 15329-2022, el aceite de maní en frío debe tener un índice de peróxidos ≤ 5 meq O₂/kg para ser considerado "de alta calidad".
La empresa Alimentos del Valle implementó una prensa de maní compacta con sistema de reciclaje térmico. Tras 6 meses, reportaron:
Este caso demuestra que la selección estratégica de equipos va más allá del precio: implica planificación de mantenimiento, formación del personal y adaptación al contexto local.
Un estudio de la Asociación Latinoamericana de Procesamiento Alimentario (ALPA) reveló que el 63% de las fallas técnicas en equipos de prensado ocurren por falta de soporte técnico rápido. La clave está en tener acceso a repuestos locales, diagnóstico remoto y capacitación continua —no solo en el momento de compra.
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