En la industria del aceite de cacahuete, la calidad del producto final y la optimización del rendimiento en la extracción son factores decisivos para mantener la competitividad en mercados internacionales exigentes. Muchos productores enfrentan problemas comunes como un insuficiente aroma característico o bajos rendimientos de aceite, afectando directamente la rentabilidad y la satisfacción del cliente final.
El control riguroso en cada etapa del proceso — desde la limpieza inicial del cacahuete hasta el ajuste de la presión de prensado — es primordial para maximizar la extracción y preservar las propiedades organolépticas del aceite. Por ejemplo, manejar un tamaño óptimo del grano en la etapa de trituración mejora la superficie de contacto, facilitando un mayor rendimiento en la extracción.
Estudios recientes evidencian que una temperatura de cocción controlada entorno a 90°C, lejos de deteriorar la calidad, puede disminuir el índice de acidez en un 0.2 % y mejorar el color dorado claro del aceite obtenido. Esto se traduce en una fragancia más intensa y mejores propiedades nutricionales.
La elección entre prensado en frío y en caliente influye significativamente en el perfil nutricional y de sabor. El prensado en frío conserva mejor los antioxidantes naturales y ácidos grasos esenciales, ideal para mercados premium donde la demanda está orientada hacia el bienestar y productos orgánicos. En contraste, el prensado en caliente ofrece mayores volúmenes y estabilidad en la producción, apropiado para mercados con enfoque en volumen y costo.
Equipos con tecnología avanzada de prensado por tornillo, combinados con sistemas de monitoreo preciso de humedad y temperatura, aseguran una operación constante y eficiente. Los clientes que implementaron estas tecnologías reportaron una reducción del 15% en consumo eléctrico y una disminución en paradas operativas hasta en un 40%, garantizando una mayor producción y menor deterioro del equipo.
El soporte postventa, que incluye capacitación en control de procesos y ajustes parametrizados, se traduce en un aprovechamiento óptimo del equipo y minimización de errores operativos, maximizando la rentabilidad de la línea de producción.
Se recomienda a los productores incorporar un riguroso protocolo de medición de humedad antes de la prensada, utilizando equipos digitales calibrados para garantizar que la materia prima se mantenga en un rango óptimo del 6-8% de humedad. Esto contribuye a evitar fermentaciones indeseadas que afectan la calidad del aceite.
Asimismo, el monitoreo constante de la temperatura durante la cocción debe realizarse con termómetros de precisión y registros periódicos, para ajustar oportunamente los parámetros y evitar una degradación de las propiedades organolépticas.
Una pequeña planta de procesamiento en México implementó estos ajustes y reportó una mejora en el rendimiento del aceite del 12% y una reducción en la acidez de 0.25 %. Esto elevó su producto a estándares exigentes para la exportación a Europa.
La adecuada integración de procesos, tecnología avanzada y soporte técnico son los factores que permiten que pequeños y medianos productores de aceite de cacahuete puedan competir en mercados internacionales, asegurando estabilidad en suministro y calidad constante.
Estos elementos son el camino seguro para construir una marca sólida, obtener mejores márgenes y responder a las expectativas del mercado que cada día demanda productos más saludables y auténticos.